viernes, abril 12, 2024
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GENERACIONAL.

Hablillas

Por: José Ángel Parra.

Es la tercera vez en la historia que México participa en la organización de la Copa del Mundo (esta vez de forma conjunta con Estados Unidos y Canadá), pero es la hora en la que el famoso cambio generacional aún no empieza en pro del otrora llamado equipo de todos. Por increíble que parezca, entrenadores van y vienen, mas ninguno se atreve a promover una auténtica reforma que provoque un avance significativo con respecto a la verdadera competencia en el representativo Tricolor.

Gran parte de esos temores al cambio se deben a la ausencia de jóvenes que ayuden al director técnico de la Selección Mexicana a elegir nuevos prospectos. Eternizados algunos dada la carencia de opciones, no queda más que mantener una base de elementos mayores de 27 años, apagados, de discreto andar, entre quienes aparecen Hirving Lozano, Orbelín Pineda, Luis Chávez, Jesús Gallardo, César Montes, Carlos Rodríguez, Luis Romo, Érick Aguirre, Luis Ángel Malagón y el propio Julián Quiñones, quienes en 2026 estarán cerca de las 29 o 30 primaveras. Eso sin mencionar a quienes ya ocupan el tercer piso, como Henry Martín, Julio González o Raúl Jiménez, ausente en esta convocatoria. No se diga el caso del multicitado Memo Ochoa, que formará parte del cuarto piso durante la justa Mundialista.

Hay otros que andan en el rango de los 26, pero que en este mismo año cumplen 27, como Uriel Antuna, Edson Álvarez y Jorge Sánchez, por lo que potencialmente ninguno reúne las condiciones idóneas respecto a la edad. No se diga el nivel futbolístico, ya de por sí promedio en la mayoría.

Sin embargo, no pasa nada en el futbol mexicano. Nos conformamos con lo poco que ofrecen en las citas concakafkianas. Mientras, sólo unos cuantos alientan algún plan en favor de los jóvenes (léase Tuzos). ¿Y los proyectos inconclusos, como el ascenso-descenso, la genuina reducción de foráneos o el roce con equipos sudamericanos?: duermen el sueño de los justos.

Ese es el triste panorama que arropa la Femexfut, carente de ideas y valores que alimenten una esperanza en los torneos importantes, los que realmente tengan un significado entre las multitudes, sustentadas por chamacos bien formados, que ilusionen. Así de pobre está la ruta de aquí a dos años.

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