Luego de más de dos meses desde que se detectó un gran derrame de petróleo crudo en el Golfo de México, inicialmente atribuido a una empresa desconocida, Petróleos Mexicanos (Pemex) reconoció su responsabilidad en los hechos y señaló que personal subordinado ocultó información.
En un primer momento, la empresa anunció el cese de tres funcionarios: el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental, el coordinador de Control Marino y el responsable de Derrames y Residuos, quienes presuntamente estarían vinculados al incidente.
Respecto al origen del hidrocarburo, la secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz Gutiérrez, informó que un grupo científico interinstitucional, con apoyo de especialistas de centros de investigación y universidades, analizó más de 70 imágenes satelitales, así como información de sobrevuelos y modelos de deriva.
Los resultados apuntan a evidencia de un derrame ocurrido en febrero en la zona Abkatun-Cantarell, cuyo material fue posteriormente dispersado y alterado por la dinámica marina.
Pemex indicó que solicitó al área operativa las imágenes satelitales sobre el movimiento de embarcaciones, detectándose irregularidades que no habían sido reportadas. Con base en el análisis de bitácoras y el cruce de información, el director general, Víctor Rodríguez Padilla, presentó denuncias ante la Fiscalía General de la República y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
Entre las principales irregularidades detectadas destacan:
- La pérdida de integridad mecánica de un oleoducto y su reparación sin que estas acciones fueran reportadas a la alta dirección de la empresa.
- Una fuga de hidrocarburos en instalaciones de Pemex, negada de forma reiterada por áreas operativas, incluso cuando comenzaron a registrarse arribazones en marzo.
- La coincidencia entre el sitio de la falla del oleoducto y el punto identificado por científicos como origen de la mancha de crudo.
- El ocultamiento de al menos 350 m³ de agua oleosa recuperada mediante barreras de contención.
- La contradicción entre reportes que minimizaban el incidente como un “lagrimeo” y el despliegue de 11 embarcaciones para atenderlo.
- La decisión de no suspender completamente el flujo del oleoducto, retrasando el cierre de la válvula principal hasta el 14 de febrero, ocho días después de detectada la fuga.
- La solicitud al CICESE, desde el 6 de febrero, para simular la dispersión del hidrocarburo y su posible llegada a las costas.
Por su parte, el secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, informó que se desplegaron 3,365 elementos, con apoyo de 25 buques y embarcaciones, 48 vehículos, nueve aeronaves, así como drones aéreos y submarinos, además de 5,100 metros de barreras de contención.
Este operativo ha permitido mantener vigilancia permanente en la Sonda de Campeche y realizar recorridos marítimos y aéreos a lo largo del litoral del Golfo de México, incluyendo su zona norte.
Asimismo, se han atendido 48 playas, recorriendo de manera constante 630 kilómetros de litoral, con la recolección de aproximadamente 915 toneladas de residuos compuestos por hidrocarburos mezclados con arena, palizada y sargazo.
Para el manejo de estos residuos, Pemex implementa un programa de recolección y transporte hacia plantas autorizadas por la ASEA, donde se aplica un tratamiento de desorción térmica capaz de eliminar entre el 95 % y el 98 % de hidrocarburos y contaminantes orgánicos.



