FUTBOL EN RUINAS
Por: José Ángel Parra.
Cual terreno baldío o en ruina, así se ve el Coloso de Santa Úrsula. Extrañas pintas con mensajes beligerantes o de repudio a la celebración del Mundial se distinguen entre los escombros generados por el levantamiento del pavimento en banquetas próximas a la explanada de Tlalpan. El inmueble también evidencia rasgos de obra negra, como si todavía hubiera mucho tiempo para completar las tareas, pero no. El otrora Estadio Azteca deberá quedar prácticamente terminado para el 28 de marzo, fecha en la que se supone que México enfrentará al Portugal de Cristiano Ronaldo, en un amistoso que servirá para el reestreno del histórico inmueble.
Y aunque uno imagina que los cálculos dejarán funcional el escenario en cuestión (al menos para la celebración del referido encuentro de reapertura), el sólo hecho de darse la vuelta por el lugar provoca un inevitable escepticismo. Si a eso le suman que hay imágenes en las que el campo se ve como tierra recién arada, es obvio que impera la desconfianza. A tal grado de que el propio Emilio Azcárraga tampoco se ve muy convencido: “Los constructores dicen que sí”, asegura el empresario. “Tenemos una junta la otra semana y les dije, ‘yo no soy constructor, yo como que no veo que sus fechas sean las fechas’, pero la verdad es que va bien”, considera. “Ahora, en esta primera etapa, que termina este 28 de marzo con la reapertura, es importante para luego seguir con las obras para la Copa del Mundo”, remata.
Así, con esa zozobra continuará el proceso para completar la reconstrucción del escenario más representativo de México y el mundo, porque ha reunido a dos de las máximas figuras de todos los tiempos, léase Pelé en 1970 y Maradona en 1986, justo en su apogeo. Claro, no será lo mismo en esta edición, por compartir con Estados Unidos y Canadá la sede de la máxima justa, pero la jerarquía del titán vale la espera, aunque las fechas pactadas no se pueden postergar, no en un evento de esta naturaleza. ¿Y la Selección? Bien, gracias. Por eso se gestiona a tres naturalizados (Quiñones, Berterame y Fidalgo) con tal de librar el ridículo… eso, nada más en la cancha.



