“Habló aquí a la oficina para que me avisaran de que iba hacia la embajada, pero seguramente ya tenían intervenido su teléfono, que iba a solicitar el asilo, que si le abrían la puerta de la embajada. Busqué a Marcelo Ebrard, le informé y le dije que se hablara con el embajador y que se abriera la puerta a la embajada como apego a nuestra tradición de asilo”, dijo.

Sin embargo, el asilo ya no se concretó ya que al poco tiempo policías y ciudadanos rodearon la embajada.

El mandatario aseguró que la política exterior de México se rige por el principio de no intervención, sin embargo criticó lo sucedido en Perú.

“Pero sí es importante recoger la lección, porque esto se está aplicando en distintas partes, son golpes blandos (…) Ya no es la intervención militar, ya es ir con el control de los medios de información, que los manejan, los oligarcas de los países, ir socavando, autoridades legal y legítimamente constituidas, más si se trata de gente surgida del pueblo o que quiere hacer algo en beneficio del pueblo y no pertenece a las élites”, declaró esta mañana.

Ayer, el ahora expresidente peruano Pedro Castillo anunció la disolución del Congreso e instauró un “gobierno de excepción”.

Sin embargo, las fuerzas armadas y la policía no lo apoyaron, y el Congreso ignoró su decisión y procedió a destituirlo.

Desde que asumió la presidencia en julio de 2021, Castillo ha sido señalado por el Congreso y la fiscalía, que lo acusa de dirigir una presunta “organización criminal” que reparte contratos públicos a cambio de dinero.

Pedro Castillo fue detenido tras estar acusado por el delito de rebelión y conspiración.