Prot. No 160/22 En días pasados, se conoció de un asunto legal que se votará en la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los próximos días, con relación a la colocación de un nacimiento en un espacio público en Chocholá, Yucatán. Al respecto, y con ánimo de colaborar en el diálogo social constructivo, nos permitimos ofrecer algunos puntos para su adecuado discernimiento: 1. Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 18, de la cual México es parte, se reconoce que: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. 2. Puntualiza que puede ejercerse “tanto en público como en privado”. La libertad religiosa, es un derecho muy amplio, que implica la libertad de pensamiento, la de culto, su práctica en las distintas facetas y circunstancias de vida, así como la de expresión y formación con dichos principios religiosos, o no. 3. En el centro de este derecho está la facultad de todo ser humano, que está llamado a cultivarse, es decir a generar cultura, lo que implica tener opciones fundamentales, horizonte, sentido, que lo religan necesariamente con los demás, con la creación, con el Creador (en forma positiva o negativa). Por ello, este derecho, es fundante, pues da sentido incluso a los demás derechos (tránsito, trabajo, expresión, etc., etc.). El mismo Concilio Vaticano II, señala en una de sus Declaraciones, que precisamente los valores y la práctica religiosa, no pueden nunca imponerse, pero tampoco pueden dejar de ofrecerse, pues su ejercicio radica en el valor de la dignidad humana. Prolongación Misterios No. 26 Col. Tepeyac-Insurgentes 07020, Alcaldía Gustavo A. Madero Ciudad de México Tels. +52 5557818462 · 5555775401 · 555029680 www.cem.org.mx 4. El derecho a la libertad religiosa, supone un verdadero Estado Laico, que permita la libertad de creer o no creer, incluso de cambiar de credo u opciones fundamentales, como lo señala el referido artículo 18. Lo anterior, por ello, implica el que no asuma, exclusivamente, una corriente religiosa. La pluralidad en esta materia, es la base de dicho Estado Laico, reconocido en varios artículos de nuestra Constitución Política. 5. En México, particularmente en la primera mitad del siglo pasado, una corriente política sumamente intolerante, quiso prohibir el ejercicio no sólo público, sino también privado de la libertad religiosa, así como de culto. La persecución, fue una manifestación de una visión autoritaria y equívoca de la función del Estado, que no puede regir el fuero interno de las personas, es decir, su conciencia. El Estado Laico, no puede ser comprendido como la ausencia, la falsa neutralidad de lo religioso. La eliminación de cualquier signo religioso, supone ya la afirmación “de la increencia”. Esta posición, ha ido configurando la corriente “laicista”, cada vez más desplazada en el mundo moderno. 6. Muchos son los esfuerzos para definir y ofrecer una visión más clara de la libertad religiosa. Tanto San Juan Pablo II, como Benedicto XVI, y el propio Papa Francisco, han hecho múltiples esfuerzos en este tema. Sobre todo reconociendo, que estos derechos fundamentales de la persona, deben verse bajo la corriente de un nuevo paradigma, que más que poner al centro al Estado Nación, pongan a la dignidad humana de cada persona, así como el sano desarrollo de la Casa Común -como afirmó recientemente el Papa Francisco-, mismo que tiene que ser humano, integral, solidario y sustentable (Cfr. Caritas in veritate). Gracias a la Reforma Constitucional del artículo 1º, del año 2011, esto es un hecho en México. 7. El Presidente Francés, Sarkozy, por ejemplo, en el año de 2007, acuñó la expresión de “laicidad positiva”. Es decir, el Estado Laico está llamado a promover el diálogo y la participación cultural, social, etc., de las religiones en el entramado social. Ahora, recientemente, en el mes de abril, el Secretario de Estado de la Santa Sede propuso el término de “laicidad colaborativa”, en el Encuentro Académico y Conmemorativo, con ocasión del XXX Aniversario de las Relaciones Diplomáticas entre México y la Santa Sede, así como en otra alocución pronunciada, el año pasado, en la Nunciatura Apostólica, en ambos casos en presencia del Secretario de Relaciones Exteriores de México. 8. Las creencias religiosas en el mundo, presentes desde siempre, tienen manifestaciones concretas que no se pueden negar. La creencia, no es una idea, sino una opción, una forma de vida, que va haciéndose cultura. Se piensa, se siente, se actúa y se concretiza en las distintas circunstancias y relaciones de la vida, a partir de las creencias y las opciones fundamentales, pues dan sentido a nuestra existencia, individual y colectiva. El ejercicio de una expresión religiosa, individual o colectiva, no implica el buscar imponerla a los demás. Prolongación Misterios No. 26 Col. Tepeyac-Insurgentes 07020, Alcaldía Gustavo A. Madero Ciudad de México Tels. +52 5557818462 · 5555775401 · 555029680 www.cem.org.mx 9. Pretender imponer una sociedad sin referentes religiosos, es, implícitamente, querer un sólo estilo de vida, arreligioso, es decir en donde prevalezca la negación de las creencias religiosas. Este modelo, discrimina a los seres humanos que sí tienen opciones religiosas y es contrario al Estado Laico. Es absurdo buscar eliminar toda manifestación pública de la vida religiosa. El erario, incluso y como es en los países democráticos, debe estar al servicio de las personas, y éstas, tienen orientaciones religiosas. No buscamos privilegios, pero sí reconocemos que nuestra identidad tiene múltiples aspectos positivos, que han enriquecido a la cultura y tradición de nuestro Pueblo Mexicano. Tal es el caso, por ejemplo, de la misma Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pedimos a nuestros Ministros de la Suprema Corte, valorar estos puntos y pensar en las terribles contradicciones que se generarían al votar positivamente un asunto de esta naturaleza. México, necesita unidad, paz. Éstos surgen del encuentro de nuestra vida más allá de valores meramente instrumentales. Abramos caminos, juntos, para el diálogo y el encuentro, en la búsqueda de un sentido común, orientado por los valores más profundos de todo ser humano. Ciudad de México a 6 de noviembre del 2022. + S.E. Mons. Rogelio Cabrera López Arzobispo de Monterrey Presidente de la CEM + S.E. Mons. Ramón Castro Castro Obispo de Cuernavaca Secretario General de la CEM + S.E. Mons. Alfonso Cortés Contreras Arzobispo de Léon Responsable de la Dimensión Episcopal de Pastoral Educativa y de la Cultura de la CEM.