Primer Entrega

Alberto Domingo Maldonado Martínez.

Mis estimados lectores, estamos de regreso, con ideas que han estado rondando el tintero y que han llegado a desbordarlo en casi todos los autores: el Derecho, su contexto y aplicación en las teorías de la justicia. 

El estudio del derecho requiere tener en cuenta el panorama de la vida humana, ya que este ineludiblemente desbocara en lo jurídico.

El ser humano es un ser de conductas y comportamientos, no todos conscientes, hay acciones involuntarias o automáticas. Las normas son intentos de formar o regular la conducta social, una construcción de una serie de límites y posibilidades.

Sin embargo, no todo es en la vida humana cuestiones de conducta o acciones. Los seres humanos experimentamos emociones y sentimientos. Mientras no hay acciones, los sentimientos no tienen consecuencias jurídicas. Sea cual sea la comprensión del derecho, el pensar-actuar- sentir están inmersos en lo jurídico, sin embargo, lo que el derecho regula es la conducta.

El pensamiento jurídico, nos da nociones, categorías y elementos para interpretar y separar lo jurídico de lo no jurídico.

Hay conceptos jurídicos que se van incorporando a la ley, ya que esta evoluciona, no es algo fijo. El pensamiento jurídico es un conjunto de indagaciones conforme al derecho, algunas son respecto a la normatividad y otras se refieren a las causas, objetivo y entorno de aplicación de las normas jurídicas.

Sin embargo, todo orden jurídico obedece a circunstancias concretas conforme a los intereses del grupo que está en el Poder.

La enseñanza del derecho se ha visto limitada, sin embargo su el conocimiento jurídico tiene grados que persisten y coexisten.  Siendo estos:

  1. El conocimiento de los hechos, desde la perspectiva de la realidad y lo descriptivo jurídicamente hablando.
  2. Requiere conocimientos de tipo causal, conlleva una división de las ciencias, fácticas y formales. La diferencia es que la ciencia fáctica exige confirmaciones empíricas (observación) y las formales no se demuestran a través de experimentos de observación, más bien aplican reglas para un razonamiento correcto. Si no se pueden repetir no son científicos sino fenomenográficos.
  3. Conceptos y planteamientos de problemas, preguntas que no pueden ser resultas por los niveles previos, valores para dirigir los actos humanos. La filosofía parte del que es y para qué es el derecho. Se pregunta si debería haber límites a la libertad humana, porque y para qué. La filosofía es el mundo o espacio por excelencia para el planteamiento de valores. El rival peligroso es la ideología, mientras la filosofía argumenta, la ideología dogmatiza (esto es la verdad y punto).

Bajo esta línea argumentativa, el conocimiento jurídico crece y decrece en la misma forma que el ser humano avanza en sociedad, es decir, el derecho no es estático sino que su mutabilidad conlleva avances y retrocesos en la forma y fondo de los supuestos facticos que establecen una juridicidad futura.

Antes estos motivos, es indispensable el estudio de distintas corrientes que han enarbolado teorías sobre la justicia y su distribución de bienes, lo que plasmaremos en las siguientes semanas.

Cerramos esta entrega con una reflexión en palabras de Rudolf Von Jhering (La lucha por el derecho, Editorial Dykinson, Madrid 2018, pp. 88-87):

¿Se dirá ahora que vamos demasiado lejos al pretender que la defensa de un derecho concreto no es solamente un deber del individuo afectado para consigo mismo, sino que también es un deber para con la comunidad? Si lo que he argumentado hasta ahora es verdad, si queda sentado que el individuo, al defender su derecho, defiende también la ley; y que, al defender la ley, defiende también el indispensable orden social, ¿quién osará sostener que no cumple a un mismo tiempo un deber para con la comunidad?”

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