A fines de septiembre de 1865, el temperamento de Benito Juárez atraviesa por una dura prueba por una tragedia familiar. Se encuentra exiliado en El Paso del Norte, una ciudad fronteriza que años después adoptaría su nombre. Los franceses lo persiguen. Desde ahí redacta una carta personalísima a su esposa Margarita.

“Te escribí en el correo último manifestándote el gran pesar que me ha causado la muerte de nuestro querido Antoñito. Como debes suponer mi corazón está destrozado con golpes tan rudos como los que hemos recibido con la pérdida de nuestros hijos”.

“Te escribí en el correo último manifestándote el gran pesar que me ha causado la muerte de nuestro querido Antoñito. Como debes suponer mi corazón está destrozado con golpes tan rudos como los que hemos recibido con la pérdida de nuestros hijos”.

Las crónicas de la época describen que pese a las dificultades solía mantener el porte presidencial: levita negra de paño ancho, chaleco de lino blanco, guantes blancos, calzado pulido.

La misiva de incuantificable valor histórico está extraviada desde finales de los años noventa o principios del siglo XXI, pero ninguna autoridad ha logrado ubicar su paradero.

Una investigación de MILENIO revela que al menos 16 cartas que fueron escritas o recibidas por Benito Juárez entre 1855, durante su destierro en el régimen conservador de Antonio López de Santa Anna, y 1872, meses antes de su muerte, fueron sustraídas del Archivo General de la Nación (AGN).

No se sabe con precisión cuándo se perdieron o si las robaron, pero las autoridades del AGN se dieron cuenta de su ausencia en 2006 y, desde entonces, la Secretaría de Gobernación, a la que estaba adscrito el Archivo, denunció su desaparición ante la Procuraduría General de la República (PGR).

A la fecha, 16 años después, las cartas siguen extraviadas, no hay responsables ni penales ni administrativos de su extracción y la investigación que inició la PGR supuestamente sigue abierta.

“La Dirección de Asuntos Jurídicos y Archivísticos del AGN se encuentra realizando diversas gestiones para aportar mayores elementos al Ministerio Público de la Federación y continuar con la investigación”, dice un reporte del AGN entregado a MILENIO en respuesta a la solicitud de acceso a la información folio 239 de este año, vía la Plataforma Nacional de Transparencia.

Sin embargo, el ex director del AGN, Jorge Ruiz Dueñas, en cuya gestión se reportó formalmente la desaparición de los legajos, advierte que su sustracción pudo haber ocurrido desde muchos años antes, de acuerdo con los registros de las consultas.

A diferencia de otros documentos históricos también extraídos del AGN ─como las cartas de Hernán Cortés que intentaron ser subastadas en Nueva York─, de las misivas de Juárez no existe noticia sobre si fueron ofrecidas o subastadas en el extranjero.

La mayoría de los papeles perdidos son textos íntimos dirigidos a su esposa, Margarita Maza, a su hija Vela y a su yerno, Pedro Santacilia, que formaban parte de la colección del Fondo Documental Benito Juárez.