En el marco de las fiestas del Centenario del inicio de la Guerra por la Independencia de México, el Presidente Porfirio Díaz ordenó la construcción del monumento a Benito Juárez -que hoy es el más representativo de esta ciudad-, en reconocimiento a la hospitalidad que le brindó la antigua Paso del Norte como sede de la República durante la intervención francesa en 1862.
El 16 de septiembre de 1910 fue inaugurado en medio de las fiestas patrias organizadas a lo largo del país. Este mes se cumplieron 111 años de aquel acontecimiento.
Para impulsar el proyecto, el mismo general Díaz colocó la primera piedra el 15 de octubre de 1909, en víspera de su famosa entrevista con el presidente norteamericano William Taft que tuvo en esta ciudad en el edificio de la Aduana Fronteriza, actualmente sede del Museo de la Revolución en la Frontera (Muref).
En la ceremonia estuvieron además del general Díaz, el Gobernador de Chihuahua, Enrique C. Creel y don Félix Bárcenas, jefe político de Ciudad Juárez.
La intención de erigir el monumento fue propuesta años atrás por los habitantes de la ciudad, quienes deseaban rendirle un homenaje al Benemérito de las Américas.
En 1891 el Cabildo de Ciudad Juárez recibió una petición formal de construir un monumento, presentada por un grupo de ciudadanos notables que deseaban brindarle un homenaje al Benemérito de las Américas por los hechos históricos acontecidos en la antigua Paso del Norte durante la defensa de la República en contra de la intervención francesa.
Para darle seguimiento a la propuesta de construirle un monumento, presentada al Gobierno Municipal, se constituyó una Gran Comisión Central a la que fueron integrados además de ciudadanos y políticos de la región, el secretario de Hacienda federal, José Ives Limantour, el general Miguel Auza, el licenciado Pablo Macedo y el General Manuel González Cosío.

El Monumento a Benito Juárez se ubicó en el parque del mismo nombre, en el cuadrilátero que forman las calles Vicente Guerrero, al norte; 20 de Noviembre, al sur; Constitución, al este y Ramón Corona, al oeste.
El ingeniero civil y arquitecto Julio Corredor Latorre fue el encargado de la obra; el proyecto se debió a los ingenieros Volpi y Rigalt; los planos estuvieron a cargo del ingeniero José L. Argüelles y la obra negra fue dirigida por el contratista chihuahuense Abel Guadarrama, quien también construyó la “Quinta Gameros” en Chihuahua capital.
La estatua principal de bronce es de 2.50 metros de altura; fue fundida en Florencia, Italia junto con los altorrelieves creados por artistas de aquel país, mientras que el mármol de las estatuas menores y las alegorías son de Carrara; el mármol negro es de Durango y el utilizado en el recubrimiento de la columna fue traído del estado de Morelos, que aún se conservan, pese a que a través del tiempo ha sufrido daños, los primeros durante la Revolución Mexicana.
La cantera se cortó de las vetas cercanas de la junta de los ríos aledaños a la ciudad de Chihuahua.
El monumento fue edificado por contribución pública y aportaciones del Gobierno del Estado, incluido el terreno con un costo total de 152,000 pesos de aquel entonces.
El Presidente de México, Benito Pablo Juárez García, encabezó la resistencia en contra de la segunda invasión a territorio mexicano por parte de una nación extranjera desde esta ciudad, entre el 14 de agosto y el 20 de noviembre de 1865 y de nuevo entre el 18 de diciembre de ese año y el 10 de junio de 1866, siempre con la hospitalidad y apoyo de sus habitantes.
El 16 de septiembre de 1888, entró en vigor un decreto del Congreso del Estado de Chihuahua por el que la antigua villa Paso del Norte adoptó el nombre de Ciudad Juárez, en memoria del Benemérito de las Américas. (FOTO Biblioteca Pública El Paso, Texas, datos Juan de Dios Olivas; Biblioteca virtual UACJ)