Por: Alberto Domingo Maldonado Martínez.

Mis estimados lectores, agradezco su tiempo a este primer conjunto de ideas que hemos decidido llevar hasta ustedes.

El proceso de la vida consiste en nacer, vivir y morir. En la mitad de ese camino, o un poco antes, las personas decidimos hacer vida en conjunto con otra persona y en muchas ocasiones acudimos ante la Autoridad (Registro Civil) para que nuestra unión como pareja sea legal. (Matrimonio).

Si todo sale bien, Ustedes y un servidor, mantendríamos ese vínculo legal hasta el final de nuestros días, como coloquialmente decimos “seguiremos casados hasta que la muerte nos separe…”.

Pero ¿Qué sucede cuando nada sale bien?

Existen muchas causas por las que una pareja puede decidir en conjunto o individualmente (a pesar de que la otra persona no quiera) dar por terminada esa relación de vida, pero la descripción de esos motivos no son el objetivo de este Columnista, podrían ser tema a futuro, pero no en este momento.

Cuando se quebranta una relación de pareja reconocida por la ley, debemos realizar una serie de actos para que, la misma ley, reconozca el fin de esa relación.

El divorcio, conforme a lo que establece el artículo 254 del Código Civil del Estado de Chihuahua, es la terminación del matrimonio dejando a las personas en posibilidad de casarse de nueva cuenta (en otras palabras, cambiamos de casados a solteros).

Existe en la sociedad una fuerte creencia (podríamos llamarla costumbre o leyenda urbana), si tenemos un tiempo determinado separados de la otra persona, el divorcio se da automáticamente. Mis queridos Lectores, esto resulta totalmente falso.

Para que Usted pueda quedar “legalmente divorciado”, necesita llevar a cabo un juicio frente a un Juez de lo Familiar.

En la actualidad, tanto la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como la Suprema Corte de Justicia en México, han establecido un tema de importancia que impacta en el tema de hoy: el derecho al libre desarrollo de la personalidad.

Este Derecho que toda persona tiene, consiste en que cada uno de nosotros tenemos el poder de decidir sobre nuestra vida en todos sus aspectos, desde el color de ropa que llevamos puesta, hasta el trabajo que queremos desarrollare, siempre y cuando ello no sea contrario a las leyes.

Este derecho al libre desarrollo de la personalidad le da la posibilidad de decidir con quién tener una relación legal de pareja (matrimonio) y cuando darla por terminada por el simple hecho de ya no querer seguir con esa persona.

Así es mi afable lector, Usted puede decidir legalmente en que momento ya no estar casado, es su derecho, sin importar que su pareja se niegue o resista al divorcio.

Sin embargo, que pueda Usted tomar esta decisión y llevarla a cabo ante un Juez Familiar, no significa que no existan otras situaciones a resolver, tales como las referentes a hijos e hijas (guarda y custodia, convivencia, pensión alimenticia), consecuencias legales por la existencia de violencia en la relación de pareja y la repartición de todo aquello valorable en dinero que se hizo durante la relación de pareja (liquidación conyugal).

Imagino que se estará preguntando: ¿Qué requiero hacer para divorciarme?

Primero que nada, debe estar Usted seguro de su decisión. Dar por terminada una relación de pareja jamás es sencillo, conlleva situaciones relacionadas a emociones y sentimientos, tanto positivos como negativos y es ahí donde están las complicaciones iniciales. Si tiene Usted alguna duda sobre esta decisión, hay personas especializadas en terapias de pareja que le ayudaran (si ambos en pareja así lo quieren) a reconstruir su relación.

En caso de que ya haya tomado la decisión de dar por terminada legalmente esa relación, va a requerir la ayuda de un profesionista en Derecho (Abogada/Abogado), quien elaborará por y para Usted esos “papeles” que va a necesitar presentar ante un Juez Familiar.

Ese trámite ante ente los Juzgados Familiares puede ser de dos formas:

1.- Cuando ambas personas están de acuerdo, presentan una petición llamada divorcio por mutuo consentimiento (comúnmente llamado divorcio voluntario)

2.- Cuando solo una de las personas quiere divorciarse, se presenta una demanda, en donde describimos lo que ha pasado, ofrecemos pruebas y hacemos peticiones en específico (recuerde, no solo puede ser el divorcio, pueden existir situaciones sobre hijas e hijos, violencia y liquidación conyugal).

En resumen, Usted tiene derecho a decidir con quién estar casado y cuando divorciarse, para lo que necesitara presentar su solicitud o demanda ante los Juzgados Familiares con la ayuda profesional de su Abogada/ Abogado.

Si usted desea que hablemos de un tema en particular, no dude en contactarme a través de mi pagina/blog personal de Facebook https://www.facebook.com/Alberto-Maldonado-104196647672906/