Bernardo Barranco, compilador del libro Depredadores Sagrados. Pedestaria Clerical en México, opinó en entrevista con SinEmbargo Al Aire que países de América Latina todavía están “muy lejos de poder sacudirse ese peso político de la Iglesia”.

Ciudad de México, 8 de septiembre (SinEmbargo).– El Gobierno de México, como de otros países latinoamericanos, no ha enfrentado el tema de la pederastia clerical con el peso y la justicia que merece e incluso lo ha encubierto “porque no se la quieren jugar con el peso político de las iglesias”, pero con esta decisión, que también incluye al Presidente Andrés Manuel López Obrador, olvidan a las víctimas, los derechos de la infancia, y el Estado deja en la indefensión a menores de edad a los que debería proteger de abusos y garantizarles su libre desarrollo, dijo esta noche Bernardo Barranco, quien es maestro en Sociología del Catolicismo Contemporáneo por la Escuela de Altos Estudios de París, Francia.

Además, dijo, en esta red de encubridores de sacerdotes pederastas están no sólo obispos, curas o el Papa en turno, sino también empresarios, periodistas y medios que, como en el caso de México, han dejado pasar el tema por décadas y lo han ocultado o censurado a conveniencia y por relaciones de poder.

Considerado también como uno de los mayores especialistas en el tema de las iglesias tanto en México como en el extranjero y comprometido con las víctimas de la pederastia en la Iglesia católica desde hace décadas, Barranco presentó esta noche en el programa “Los Periodistas“, conducido por Álvaro Delgado Gómez y Alejandro Páez Varela y que se transmite en SinEmbargo al Aire por la plataforma de YouTube, su más reciente libro Depredadores Sagrados. Pedestaria Clerical en México, editado por Grijalbo, donde es compilador y autor de uno de los capítulos.

“Es un nuevo corte caja sobre el tema. Es un tema cuya herida sigue abierta, a pesar de que lleva más de 20 años en los medios, que se ha hecho todo un género del tema de la pederastia, que en México está muy marcado por Marcial Maciel Degollado y Los Legionarios de Cristo, es un tema que no se ha cerrado. Si bien la pederastia se da sobre todo en el ámbito de la familia, en la Iglesia católica es particularmente chocante porque la pederastia representa un crimen penalizado por las leyes pero, al mismo tiempo, es una traición a la misión de la Iglesia. Todas las iglesias tienen como materia prima los valores, son los temas de la moral, de los principios, de la ética, y cuando un depredador comete un crimen no solamente está vulnerando, mancillando el cuerpo y el alma de un infante, sino que también esta faltando a la misión por la cual ha tenido esa vocación la Iglesia y los pastores o los religiosos”, explicó Barranco, quien además fungió como Consejero electoral del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) y luego en la transición del Instituto Federal Electoral (IFE) al Instituto Nacional Electoral (INE).

“En México hay muy pocos libros que hablen sobre el tema en especifico. Hay muchas biografías o relatos de lo que pasa en otros países: en Chile, en Alemania, en Italia, sobre todo en Estados Unidos. Y entonces, esto lo que pretende es abrir la agenda actual del tema de pederastia en México y que nos permita ir más allá de Marcial Maciel, desmacializar el tema. Eso es un poco lo que busca el libro, donde intervienen autores de diferentes disciplinas: Ruth Casas, quien es una teóloga y que habla sobre la masculinidad sagrada; Leopoldo Cervantes, quien plantea que la pederastia clerical no es sólo exclusiva de la Iglesia católica, hay un universo poco explorado en las iglesias evangélicas y protestantes, y Cristina Hada, quien es una empresaria, activista, miembro de las élites en Monterrey, quien trabaja y sobre todo se hace una pregunta: ¿por qué los colegios legionarios tienen un boom en Monterrey a pesar de los escándalos? Y la respuesta que da es tremenda.

“Están también dos generaciones de víctimas: el heroico José Barba, quien es de los primeros que en los años ochenta denuncian frente a toda a toda la incredulidad de que cómo es posible que Marcial Maciel, la Iglesia, el Vaticano, a todos tenía encima, hasta Ana Luz Salazar, una joven que narra su drama en un colegio en Quintana Roo, un colegio legionario, donde es abusada sexualmente por un sacerdote. El encubrimiento es el tema de Mónica Uribe, un trabajo muy fuerte, y también hay que reconocer al sacerdote Daniel Portillo, quien habla de cómo la Iglesia vive desde adentro el tema de los abusos sexuales, cómo esto ha desgarrado y ha provocado diferentes reacciones de una Iglesia que parecía ser que tiene el complejo del avestruz: mete la cabeza en un hoyo y no quiere saber lo que está pasando. De tal manera que es como un corte de caja de algo actual que nos permita ver esto mas allá del impacto que han tenido Marcial Maciel y Los Legionarios”, detalló el autor de los libros Norberto Rivera. El pastor del poderLas batallas del estado laicoEl evangelio social del Obispo Raúl VeraAMLO y la religión (este último en colaboración con Roberto Blancarte), entre otros.

–Bernardo Barranco, sociólogo en el tema religioso en México y nivel internacional, conduce el programa “Sacro y profano” en el Canal 11, escribe en La Jornada, en Proceso, sobre temas de la Iglesia católica y en específico de los abusos de la Iglesia y de la pederastia. Pero, Bernardo, en este libro, además, Leopoldo Cervantes Ortiz, que es otro de los autores, tú tocas un tema de enorme relevancia que tiene qué ver con quienes estamos en este momento hablando y otros más: el rol de los medios de comunicación en la pederastia y los límites de la denuncia periodística. ¿Qué abordas en este capítulo que escribiste? –preguntó Delgado Gómez.

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–Lo que hago ahí es una especie de historicidad de los medios frente al tema de los abusos sexuales. Tienes una primera etapa en los años 80 donde se dan las primeras denuncias y en esa primera etapa lo que encuentras es una complicidad con la pederastia; es decir, los medios callan. Y los pocos medios o periodistas que sacan estos temas a la luz pública, tú entre ellos, y otros como Carmen Aristegui, Javier Solórzano y también Ciro Gómez Leyva sufren una cierta represión de los dueños de los medios. Ese famoso programa de 1997 de Ciro Gómez Leyva en Canal 40 sufre un boicot comercial por parte los empresarios. Pero hay también periódicos y medios que atacan a los denunciantes, en este caso Los Legionarios; los tachan de mentirosos, los criminalizan diciendo que quieren dañar la Iglesia. Es decir, en esa primera etapa los medios tienen un papel deplorable frente al tema de la pederastia –afirmó Barranco.

“De 1987 a 2002 hay un largo silencio y solamente destellos de algunos periodistas que, jugándosela, ponen a la luz pública estos temas. Después viene otro momento en 2002 que es cuando aparece el tema en el Boston Globe, que explota con el periodismo de investigación, que documenta los casos, y esto va a generar un boom a nivel internacional. Y el boom internacional es que salen más casos tanto en Estados Unidos como en Irlanda, Bélgica, Brasil, y se planetaria la problemática. Y las audiencias se conmueven con los testimonios de las víctimas, de cómo eran sometidos, de cómo eran seducidos, cómo eran culpabilizados, y se genera, diría, un boom del tema: hay series de televisión, reportajes, entrevistas en los medios, hay hasta películas de tema que ganan el Oscar. Es decir, la pederastia se convierte en una mercancía en cierto momento, en una mercancía jugosa y se construye un género que es altamente explotado.Bernardo Barranco. Foto: Saúl López, Cuartoscuro.© Proporcionado por Sin Embargo Bernardo Barranco. Foto: Saúl López, Cuartoscuro.

“Esto ha venido decayendo y estamos en una tercera etapa en donde ya no basta la denuncia periodística o mediática. Pongo un ejemplo: hace un año, el Episcopado Mexicano declara que hay 152 sacerdotes que han sido separados de sus cargos por acusaciones de abuso sexual a menores. Bueno, ¿quiénes son esos sacerdotes, dónde están, de qué diócesis, de qué parroquias, de cuántas víctimas estamos hablando, están o no cumpliendo penalizaciones seculares? Es decir, algo que se da a conocer a la luz pública tiene un boom, pero después se desvanece. Por lo tanto, ahora lo que plantea el libro y planteo yo, es que es fundamental que exista una sociedad civil sólida y fuerte, y las víctimas, como en otros países, que se articulen y que hagan presión a diferentes niveles y, sobre todo, que los gobiernos atraigan los casos. Los gobiernos aquí son centrales y, lamentablemente, los gobiernos que son de países católicos no se la quieren jugar con el peso político que tienen las iglesias, principalmente la Iglesia católica. Al mismo Presidente López Obrador le preguntaron qué pasaba con esto, y él mismo dijo: ‘yo con la Iglesia no me meto’. Claro, tiene una lógica y una racionalidad política; sin embargo, dónde quedan los derechos de la infancia, donde que da la garantía que debe ofrecer el Estado para un libre desarrollo, libre de abusos a los infantes. Hay una disyuntiva.

“Entonces, no basta sólo con la denuncia mediática, tiene que estar acompañada por la sociedad civil que dé seguimiento y también por el poder del Estado, en sus diferentes niveles, que atraiga los casos. Hay pocos países, como Australia, Chile, Estados Unidos, Irlanda, pero los países católicos de América Latina están todavía muy lejos de poder sacudirse ese peso político de la Iglesia”, consideró.

–Ese es el gran tema. Los periodistas que pudieron hicieron su trabajo, los medios hicieron el trabajo que primero hacen en México, que es sacarle, medirle, hacerse para atrás y decir: no, espera, detén ese tema ahí un rato, mientras vemos cómo va el agua. Y luego, cuando viene la ola, se montan y lo consideran un tema, que es lo que sucedió después de la publicación del Boston Globe, que es la autorización para que se vuelva un tema de la agenda global. Pero, en el caso mexicano, las víctimas siguen siendo víctimas y nunca hemos pensado en ellas. Es decir, está Norberto Rivera impune, están todas las procuradurías impunes –que no hicieron nada en su momento– y está toda la labor de encubrimiento que hicieron los políticos por al menos estas tres décadas, que es cuando los casos estaban saliendo pero ni siquiera amerizaron una investigación. Como sea, los gobiernos todos se han hecho majes frente a la Iglesia a pesar de que ha habido momentun, y este país sigue siendo el país de la impunidad –le comentó Páez Varela.

–Totalmente de acuerdo. Es una responsabilidad compartida. No solamente el encubrimiento tenemos que plantearlo en términos de la propia Iglesia. Hay una corresponsabilidad y ahí hay un llamado a cuentas. Cuando digo llamado a cuentas también hay muchos periodistas que en determinado momento le jugaron al encubrimiento. Yo recuerdo haber tenido entrevistas, por ejemplo con Joaquín López Dóriga, donde casi me pone en el paredón porque estaba denunciando a Marcial Maciel. “¿De dónde saco usted los datos, cómo lo puede comprobar…?” –comentó Barranco.

–¿En qué año fue esto? –le interrumpió Páez.

–Habrá sido esto por ahí del inicio del 2000, donde estaba en duda todavía la figura, la imagen, la integridad de Marcial Maciel. Entonces, muchos periodistas, políticos, vinculados sobre todo al mundo del dinero, e incluso editoriales que cerraban sus puertas para cuando se buscaba algún tipo de denuncia. Creo que el tema va más allá de la Iglesia y, como lo señalas muy bien Páez, es un tema que atañe a políticos, a comunicadores y a empresarios. O sea, dónde queda el boicot que se hizo a CNI Canal 40 cuando sale el tema, ahí hay una corresponsabilidad de los empresarios –consideró

“Entonces, sí creo que el tema da para mucho más y no solamente ver lo de Norberto Rivera o curas encubridores, o incluso los Papas que jugaron el juego de la complicidad en un tema social. Hasta dónde la sociedad mexicana en su conjunto hemos sido condescendientes, contemplativos frente a estos temas. Y, como señalabas, no ha habido hasta ahora un enfoque a víctimas, siempre le hemos dado la vuelta ya sea por la Iglesia en el poder, por el lazo de la criminalidad, etcétera. Pero no ha habido hasta ahora realmente una sensibilidad de lo que representa para un niño, adulto después, que se ha tragado durante décadas un trauma y estar marcado para toda su vida, y todavía enfrentar a ministerios públicos que le dan la vuelta, enfrentar a los medios de comunicación. Por eso creo que José Barba y esos exlegionarios de los años 80 y 90 son unos verdaderos héroes, porque ellos se enfrentaron no solamente a la Iglesia, no solamente al Vaticano, sino al conjunto de la sociedad”, concluyó Bernardo Barranco.

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