Más de 1,800 profesores y profesionales decidieron participar en el rediseño de libros aún sin un pago económico, pero a cambio, la Secretaría de Educación Pública (SEP) les había prometido un reconocimiento con valor curricular, según se explicó en la convocatoria publicada en abril pasado; pero después de hacer el trabajo, no les cumplieron. 

SEP entrega ‘diploma’ sin valor a maestros que rediseñaron libros sin pago económico

Los maestros solo recibieron una “constancia”, es decir, un documento digital donde se reconoce su “participación en el rediseño de los libros de texto gratuito de primaria 2021”, firmado por Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos de la SEP, pero hasta con deficiencias de diseño que “parece que lo hubiera hecho cualquier persona”, afirman los participantes. 

Sin embargo, para tener “valor curricular” debe incluir el número de horas que dedicaron a esta actividad y una cadena digital que confirme que el documento es oficial, al ser emitido por una institución, explican maestros entrevistados que pidieron no publicar sus nombres por temor a represalias, toda vez que son empleados de la SEP. 

Este tipo de reconocimientos con “valor curricular” sirve como uno de los elementos para la promoción horizontal y vertical dentro del sistema de evaluación de la SEP, es decir, los mecanismos de ascenso laboral y de incremento salarial. 

Por eso, la promesa de la SEP para participar en el rediseñar resultaba una buena opción para los maestros, aún cuando no recibieran pago y pese a trabajar a contrarreloj, pues mientras el rediseño de un libro que regularmente lleva entre 9 y 12 meses, esta vez tardó tres meses y medio. 

“Invertimos más o menos 10 días para armar secuencias didácticas y esas horas es lo que se debería plasmar en una constancia. Así como cuando tomamos un taller de actualización. Lo que la SEP hace válido cuando uno presenta un examen de promoción es el número de horas que uno invirtió en su capacitación”, explica un docente. 

“En este caso ellos (la SEP) prometieron la constancia con valor curricular porque saben que la mayoría somos docentes y que de alguna manera nos sirve para nuestros procesos de evaluación. No se vale que nos hayan hecho pasar 10 días de nuestro tiempo y sin cumplir lo que prometieron”. 

Este reclamo también ha llegado a los chats donde fueron agregados todos los participantes y donde se encuentra el director de Materiales Educativos, Marx Arriaga, pero ha pasado más de un mes sin que les respondan. 

“La constancia que me enviaron no tiene sello alguno, ni número de folio o alguna firma digital ¿qué es lo que garantiza su valor curricular en el documento enviado?”, dice uno de los maestros en el chat. “No indica horas realizadas en capacitación o trabajo en las propuestas, no tendrá valor en instancias educativas”, agregaba otro. 

“Nosotros ya trabajamos y no por un pago, ahora mínimo que nos brinden una constancia decente, con todos los elementos para que sea válida. Por favor, no se olviden, basta de injusticias”, pedía otro maestro según las capturas del chat entregadas a este medio. 

Dichas “seguimos esperando al menos una respuesta, es lo mínimo que nos merecemos, pero al parecer no hay nadie que responda algo. No entiendo a qué se debe, no estamos pidiendo un pago, al menos una constancia que ayude a nuestra labor docente”. 

Animal Político buscó a Marx Arriaga para preguntarle la razón que ha impedido la entrega de constancias con valor curricular como lo prometieron, pero no hubo respuesta. 

Cabe recordar que en abril pasado, la SEP lanzó convocatorias para que maestros, profesionales de diferentes áreas e ilustradores, participaran en la renovación de 18 títulos de libros de educación básica, pero sin que recibieran un pago, pues sólo se contemplaba el reconocimiento. 

Esta fue la primera vez en la historia de la dependencia en que los libros se harían de esta manera, pues anteriormente se contrataba a expertos en diseño editorial y se establecían grupos interdisciplinarios que trabajaban entre 9 meses y un año para la elaboración de un libro. 

Según Marx Arriaga, la nueva administración pretendía que los libros fuesen hechos de manera colectiva por los maestros que regularmente están frente a grupo, y pese a no tener experiencia en la creación editorial, lo podrían hacer gracias a una capacitación virtual que concluyeron mil 882 personas, de las 2 mil 650 que atendieron la convocatoria. 

Finalmente, en los tres meses y medio sólo pudieron rediseñar 2 de los 18 títulos previstos, pero aún no hay fecha para que lleguen a las aulas y éstos se hicieron con base a los planes y programas de estudio de la reforma educativa del presidente Enrique Peña Nieto, derogada por el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador.