Aquí no importa la afinidad ideológica, la plataforma política o si fueron adversarios irreconciliables en el pasado, el fin es atraer votos para mantener o frenar mayorías o arrebatar espacios a los contrincantes.

Así, en este proceso electoral se observan dos bloques de partidos que intentan dejar sus diferencias para coaligarse rumbo a la elección del 2021.

Morena apuesta a mantener, con sus aliados el PVEM y PT, la mayoría en la Cámara de Diputados, mientras que la Oposición, PRI, PAN y PRD, buscan generar contrapesos en San Lázaro ante la imposibilidad, en esta Legislatura de que una de sus iniciativas pase o puedan frenar reformas de la 4T.

Aunque ha resultado más complicado, por el rechazo de los liderazgos estatales, también quieren amarrar las 15 gubernaturas que están en juego, así como las mil 563 diputaciones locales y mil 926 Presidencias Municipales.

El agua y el aceite

“Debemos plantearnos qué hacer con una banda de delincuentes que dicen ser partido político. No sólo es canalla, sino violador perpetuo y permanente de la Ley”, así resumía en el 2015 Horacio Duarte, entonces representante de Morena ante el INE, al Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Ahora, los líderes morenistas tienen una opinión distinta.

“Un mensaje para nuestros militantes y simpatizantes: ese partido puede tener cierta trayectoria, pero lo que también es claro, es un hecho y es incontrovertible, que apoyaron las reformas de la 4T, reformas que son el legado de Andrés Manuel López Obrador. Fue una alianza legislativa muy exitosa, queremos llevarla al plano electoral”, argumentó hace unas semanas Mario Delegado.

Sin embargo, lo que parecía una alianza sin complicaciones, se ha tornado difícil por el rechazo de los morenistas en los estados y la exigencia del CEN de que los candidatos a la gubernatura serán de este partido.

Formalmente firmaron la coalición en San Luis Potosí, Guerrero y Nuevo León.

En el primero, el candidato generó polarización, al ser un ex perredista señalado de tener lazos con el crimen organizado; en el segundo, Morena no cedió Alcaldías importantes a sus aliados por lo que éstos abandonaron el acuerdo; y en el tercero, sí se concretó que la ex Alcaldesa de Escobedo, Clara Luz Flores, sea la abanderada de los tres partidos.

En estas tres entidades ya venció el plazo para coaliciones, así como en Colima, donde no llegaron a un acuerdo, por lo que Morena irá con Nueva Alianza -al ser un partido local-, mientras el PVEM y PT irán coaligados.

Entre el 15 y 23 de diciembre, los partidos deben decidir si van juntos en Tlaxcala, Sonora, Sinaloa, Michoacán, Chihuahua, Baja California y Baja California Sur.

Y tendrán unas semanas más para negociar Campeche, Querétaro, Nayarit y Zacatecas, cuyo plazo para aliarse culmina los primeros días de enero.

Esta semana, estos tres partidos instalaron formalmente la mesa de negociación para la coalición en la Cámara de Diputados, y, de acuerdo con algunos morenistas, están dispuestos a ir en alianza hasta en 200 distritos, por lo que tienen hasta el 23 de diciembre para firmar el convenio de coalición ante el INE.

No hay opción

El PRI, PAN y PRD quedaron disminuidos electoralmente en el 2018, por lo que intentan unir fuerzas contra Morena en 150 de 300 distritos federales.

Estos se ubican en entidades morenistas como Baja California, Chiapas, Ciudad de México, Oaxaca, Puebla, Veracruz, Zacatecas, entre otros.

“Se me revuelve el estómago, pero sí, porque tradicionalmente hemos sido opositores del PRI, pero como decían en nuestro pueblo: ‘el PRI era nuestro peor enemigo, pero ahora tenemos uno peor'”, reconoció la ex dirigente del blanquiazul, Cecilia Romero.

En lo estatal también enfrentan resistencias de liderazgos locales, por lo que, hasta el momento, sólo tienen amarrada la alianza en San Luis Potosí y Colima, y han firmado carta intención en otros estados, como Nayarit, Baja California y Zacatecas.

Sin embargo, en este último, el PRI exige respaldar a Adolfo Bonilla, y el PAN apuesta por Claudia Anaya.

Las pláticas se intensificarán estos días en Michoacán, Baja California Sur, Sonora y Tlaxcala, y reconocen que en Chihuahua, ante la decisión del Gobernador Javier Corral de impulsar al panista Gustavo Madero, podría no concretarse un acuerdo, pues los priistas ven más posibilidades a la Alcaldesa Marú Campos.

Mientras que el PRI y el PRD optaron por ir juntos en Nuevo León y Guerrero, y ante las indefiniciones del PAN, podrían sumar más estados juntos.

En lo federal, estos tres partidos buscan afianzar liderazgos, por lo que están haciendo alianzas con organizaciones como Por México Sí, impulsada por asociaciones civiles y empresariales. Incluso, aceptando nuevamente al sector del PAN que se fue con Felipe Calderón.

“Se están dejando viejos agravios, y lo que tenemos que poner por delante es el futuro de México. Hacer un enfrente común para lograr que Morena pierda la mayoría en la Cámara y así recuperar los equilibrios y contrapesos. Están las condiciones dadas para ganar y veo pocas resistencias, más bien veo preocupación en el Presidente de la República”, afirmó el representante del PRD ante el INE, Ángel Ávila.

Viene un desastre

Para el especialista en temas electorales Jorge Javier Romero, la alianza PRI, PAN y PRD se encamina al fracaso, pues, considera, no sólo cumplirán la “profecía” del Presidente Andrés Manuel López Obrador de que éstos son iguales, sino que los sectores enojados con el tabasqueño por sus incumplimientos optarán por abstenerse de votar.

“Me parece que ir en esta alianza todos con la esperanza de movilizar a millones será un desastre. PRI-PAN es una alianza antinatura y PRD ya no moviliza a nadie, intenta arañar como sea mantener el registro.

“No creo que las cosas hayan cambiado de tal manera que se esté formando un bloque social contra AMLO, para aceptar la alianza con el PRI. Sí hay un desencanto importante de sectores de votantes, que están desencantados, molestos, pero esos votantes no irían por un frente PRI-PAN, se irían por la abstención, que conviene a López Obrador”, considera.

No sorprende, asegura, la alianza de Morena con el PVEM, pues este último, dice, es un “oportunista”, que vende lo poco que tiene al mejor postor.

“Están jugando ahorita (a que valen mucho), están en su proceso de negociación, no creo que lleguen a la ruptura, tanto el PVEM y PT están jugando sus cartas, viendo cuándo le quitan a Morena, pero ambos son totalmente dependientes de Morena”, apunta.

El punto central para los morenistas, opina, es mantener mayoría en la Cámara de Diputados con las mismas trampas que en el 2018, cuando, junto con sus aliados, obtuvo el 40 por ciento de la votación, pero ante los errores en la regulación de la sobrerrepresentación, terminó con más del 60 por ciento de las curules.

Por ello, confía en que el INE apruebe el acuerdo para garantizar que ningún partido tendrá más diputaciones plurinominales de las que merecen por sus votos.

Prevé que los tres nuevos partidos difícilmente conservarán su registro. Algunos de ellos, señala, pueden movilizar en asambleas a miles, pero esto no se traducirá en votos.

Para el académico de la UAM el único partido que tiene posibilidades de crecimiento es Movimiento Ciudadano, pues está apostando por perfiles de la sociedad civil.

“Si no termina enredado en sus redes clientelares, puede ser un fenómeno interesante, y si va con un programa claramente de izquierda democrático, puede movilizar a algunos votantes desencantados”, dice.