Ya no solamente las personas con asma, enfermedades cardiovasculares y respiratorias, mayores de 60 y menores de 15 años, y embarazadas deben resguardarse ante el incremento de la contaminación por partículas suspendidas, propio de la temporada invernal, también lo deben hacer aquellas que tengan obesidad, hipertensión o inmunodeprimidas, advirtió la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe).

Esto luego de que el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) realizó un estudio en 15 ciudades mexicanas – que está próximo a publicarse – mediante el cual concluyó que los “dióxidos de nitrógeno, como las partículas (suspendidas) contribuyen a un incremento en el riesgo de mortalidad por Covid-19″, según informó el director de Salud Ambiental de dicha institución, doctor Horacio Riojas Rodríguez.

“La contaminación no es para nada el principal factor de riesgo para la transmisión del Covid, pero sí es un factor que contribuye a que se presente con más frecuencia y que también los casos sean más graves. Es algo que aplica a todas las infecciones bacterianas y virales, que encuentran un terreno propicio en aquellos pulmones que han estado crónicamente expuestos a estos niveles de contaminación”, explicó el doctor Riojas.

En una conferencia virtual, el coordinador ejecutivo de la CAMe, Víctor Hugo Páramo, explicó que el incremento en la concentración de partículas pm 10 y pm 2.5 – las que más profundo penetran en los pulmones ya que son más pequeñas que el grosor de un cabello humano – se registra entre los meses de noviembre y febrero y ocurre principalmente por la quema de fuegos pirotécnicos en Navidad y Año Nuevo, pero también por la quema de llantas, basura y fogatas en invierno.

La secretaria del Medio Ambiente de la Ciudad de México, Marina Robles García, informó que de las ocho contingencias ambientales por partículas que se han activado entre 2000 y 2019, siete han ocurrido en diciembre y enero, y en particular cuatro de ellas (2003, 2005, 2018 y 2019) se han activado los días 25 de diciembre y 1 de enero, por lo que están asociadas a la quema de fuegos pirotécnicos debido a las festividades.

A esto se suma un fenómeno propio de la temporada invernal conocido como inversión térmica, que funciona como una tapa en la atmósfera del Valle de México que impide la pronta dispersión de los contaminantes y provoca que estos se estacionen por periodos prolongados de tiempo en una misma región, lo que genera altas concentraciones de partículas que ponen en riesgo la salud de la población en general, pero en especial a los grupos vulnerables.

Por ello, la recomendación de la CAMe y los gobiernos de la Ciudad y el Estado de México es quedarse en casa por doble motivo: evitar contagiarse de Covid-19 y no exponerse a la contaminación atmosférica. También sugirieron usar cubrebocas al salir, tapando nariz y boca, reducir al máximo el uso del vehículo particular, reparar fugas de gas L.P., reducir el uso de pinturas, aromatizantes y cosméticos que contienen solventes y mantenerse informado sobre el Índice Aire y Salud para planificar salidas en los momentos de menor concentración de partículas.

De acuerdo con el INSP, la contaminación atmosférica por partículas finas pm 2.5 fue responsable de 14 mil 600 muertes prematuras en todo el país en 2015. Ese número aumentó dos años después a 48 mil muertes, según el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés), de la Universidad de Washington, Estados Unidos.