El Consejo Nacional de Seguridad Privada (CNSP), advirtió que las arbitrariedades en el plan de vacunación del gobierno federal podrían desatar saqueos relámpago por histeria colectiva, ya que la población está inconforme por cómo se gestionará la vacuna frente a sus derechos a la salud y a la vida.

Raúl Sapién Santos, presidente del CNSP, sostiene que además de la catarsis colectiva por querer obtener la vacunación, no se puede perder de vista al crimen organizado. “El mercado negro de medicamentos se ha vuelto muy redituable para los criminales ya que cada año obtiene en promedio una ganancia de dos mil millones de pesos por el robo de medicamentos”.

El especialista refirió que el Estado no debe perder de vista la forma en que está manejando su campaña, ya que la población muestra un descontento importante y eso podría traer consigo riesgos no contemplados.

“Una de las mayores controversias con la opinión pública será el manejo que se hará sobre dos bienes jurídicos tutelados más importantes para cualquier ser humano, el derecho a la salud y el derecho a la vida, pues nadie, ni siquiera el Gobierno Federal, puede anteponerse a dichos derechos humanos y decidir de manera omnipotente quién y cuándo debe ponerse la vacuna de la cual dependen vidas humanas” destacó.

Además de la catarsis colectiva por querer obtener la vacunación, dijo que no se puede perder de vista al crimen organizado, que en promedio tiene ganancia de 2 mil millones de pesos por el robo de medicamentos.

“Existen al menos ocho millones de personas consumen medicinas robadas, adulteradas o caducas, lo cual representa un grave riesgo para la salud y el cual comenzará a agravarse con la pandemia y los estragos económicos y de seguridad que ya se perciben con mayor fuerza en el país.

Datos proporcionados por la Asociación Nacional de Distribuidores y Laboratorios Genéricos (Dilameg) han determinado que organizaciones delincuenciales como La Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación están apoderándose del mercado del huachicoleo de medicamentos mediante el asalto a transportistas de ese sector, sobre todo en estados como Michoacán, Puebla y Estado de México.

Sapién Santos, sostiene que este tipo de acciones dentro del contexto de la pandemia están llevando a la delincuencia organizada a un nuevo nivel de temeridad, donde ya no les está bastando falsificar pruebas ni resultados de Covid-19, sino que ahora desea volcarse sobre la falsificación y a la venta ilegal de la vacuna.

Desafortunadamente, -dijo- la comercialización de todas estas vacunas falsas podría enmascarar aún más los indicadores que actualmente presenta la Secretaría de Salud y disparar de manera exponencial la cifra negra en el número de contagios y defunciones por Covid-19.

Recordó que proliferan cientos de miles de anuncios en internet que promueven las estafas y que, sin duda, van a multiplicarse con la adición de nuevos clasificados sobre la venta ilegal de la vacuna por parte de grupos delincuenciales.

Sapién Santos mencionó que una de las mayores controversias con la opinión pública será el manejo que se hará sobre dos bienes jurídicos tutelados más importantes para cualquier ser humano; el derecho a la salud y el derecho a la vida, pues nadie, ni siquiera el gobierno federal, puede anteponerse a dichos derechos humanos y decidir de manera omnipotente quién y cuándo debe ponerse la vacuna de la cual dependen vidas humanas.

Datos proporcionados por la Asociación Nacional de Distribuidores y Laboratorios Genéricos (Dilameg) han determinado que organizaciones delincuenciales como La Familia Michoacana y el Cártel Jalisco Nueva Generación están apoderándose del mercado del huachicoleo de medicamentos mediante el asalto a transportistas de ese sector, sobre todo en estados como Michoacán, Puebla y Estado de México.

Ese tipo de acciones dentro del contexto de la pandemia están llevando a la delincuencia organizada a un nuevo nivel de temeridad, donde ya no les está bastando falsificar pruebas ni resultados de Covid-19, sino que ahora desea volcarse sobre la falsificación y a la venta ilegal de la vacuna.

Desafortunadamente, la comercialización de todas estas vacunas falsas podría enmascarar aún más los indicadores que actualmente presenta la Secretaría de Salud y disparar de manera exponencial la cifra negra en el número de contagios y defunciones por Covid-19, argumentó, pues ya proliferan cientos de miles de anuncios en internet que promueven las estafas y que, sin duda, van a multiplicarse con la adición de nuevos clasificados sobre la venta ilegal de la vacuna por parte de grupos delincuenciales.

El experto manifestó que, tras el anuncio de la Interpol sobre la detección de grupos criminales que ya están ejecutando planes de robo, adulteración y venta ilegal de la vacuna contra el Covid-19, la comunicación, distribución, logística y aplicación de los 34.4 millones de vacunas que el Estado ha comprado a los laboratorios Pfizer, va a tener una competencia ilegal monstruosa, no considerada por el momento por ninguna de nuestras autoridades y que ya no es cuestión de analizar cómo se falsificará la vacuna, sino la rapidez con la que reaccionarán los grupos delictivos para promoverla como lo han hecho ya en semanas anteriores con la de la influenza.