Durante la pandemia por Covid-19 y el confinamiento se han presentado dos circunstancias en torno a la obesidad y el sobrepeso. Por una parte las personas que subieron de peso y los que entendieron que debían cambiar su estilo de vida, y redujeron su peso corporal con alimentación saludable y ejercicio, plantearon médicos bariatras, endocrinólogos y piscólogos.

En la presentación del estudio ACTION IO en México, análisis internacional sobre barreras en el manejo de la obesidad, destacaron que la obesidad es una “enfermedad crónica multicausal y multifactorial, que debe ser atendida de forma integral e individualizada”.

Verónica Vázquez, psicóloga clínica, adscrita a la Clínica de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) detalló que el estudio arrojó que 71 por ciento de quienes padecen obesidad, la consideran una enfermedad crónica y 94 por ciento de médicos también la consideran un padecimiento crónico.

No obstante cuando se les preguntó a quienes presentan obesidad cuánto tiempo pasó entre el primer conflicto que tuvieron con el peso y el primer momento en donde discutieron con un médico la situación, “pasaron cuatro años; piensen en otra enfermedad en que pasen cuatro años para tratar el tema en un consultorio médico”.

Así mismo cuando se les preguntó a los médicos por qué no discutían el peso con sus pacientes, 76 por ciento dijeron que consideraban que el paciente no estaba interesado; 69 por ciento no se sentían motivados para perder peso y la mitad que no hablaban del peso porque el paciente tenía buena salud, y no presentaba comorbilidades asociadas con el exceso de peso. poco menos poco menos de la mitad dijeron que hay temas más importantes que tratar con el paciente.

En contraparte sólo cuatro por ciento de las personas con obesidad reportaron no estar interesadas en hablar sobre el tema del peso con el médico.

En el caso de México participaron en el estudio en línea dos mil personas con obesidad y 400 médicos de diversas especialidades.

Leonardo Mancillas, endocrinólogo clínico académico y Fernando Pérez Galaz, cirujano bariátrico y jefe de la Clínica de Obesidad del Hospital Angeles Lomas, expusieron que se estima que en promedio debido a la falta de actividad física y a la deficiente alimentación en esta época de crisis sanitaria la ganancia de peso oscila entre los tres y cinco kilos, pero aclararon que la Encuesta Nacional de Salud será el instrumento que dé mayores certezas al respecto.

Tras reconocer que en este tiempo la mayoría ha vivido en estrés, aconsejaron que en lugar de refugiarse en la comida, se practiquen actividades, pues el ejercicio físico ayuda a aligerar esa condición.

Vázquez indicó que los cambios en los patrones de sueño, lo cual ha ocurrido en la pandemia, alteran la acción de las hormonas que controlan el hambre y la saciedad.

Otro factor en contra ha sido que mayor cantidad de personas han recurrido a las aplicaciones de entregas de alimentos, los cuales por lo general son calóricos y poco saludables.

La otra cara de la moneda son aquellas personas que mejoraron su alimentación, pues al disponer de mayor tiempo en su casa, se han dedicado a cocinar alimentos más saludables, y ya no se ven obligadas a comer en la calle.