Una alianza entre Rafael Caro Quintero y La Línea del Cártel de Juárez habría derivado en la masacre de Bavispe, Sonora, donde fueron acribilladas tres adultas y seis menores de edad de las familias LeBarón, Miller, Johnson y Langford en noviembre del año pasado.

De acuerdo con Adrián LeBarón, un mes antes de que ocurriera el ataque, Caro Quintero se reunió con miembros de La Línea, identificados como autores materiales. Los narcotraficantes habrían tenido un encuentro en Buenaventura para planear un golpe coordinado desde Caborca, Sonora, hasta el noreste de Chihuahua.

Lo anterior con el fin de “calentar la zona” y bloquear el paso de drogas a otros cárteles que trafican hacia Estados Unidos.

Pues en la estrategia del narco, “calentar la plaza” significa una serie de ataques constantes o de relevancia y así atraer la atención de las autoridades, de modo que el lugar es vigilado con mayor fuerza o se destinan operativos para disminuir el foco de violencia. Para ello se valen de secuestros, desapariciones y asesinatos cuya exhibición se publicita.

Versiones iniciales del caso reportaban que la masacre habría ocurrido por una supuesta confusión. Sin embargo, parte de esa hipótesis se ha descartado, debido a que quienes viajaban en las camionetas habrían dicho a los atacantes que solo iban mujeres y niños. Presuntamente, el enfrentamiento entre La Línea contra Los Salazar, una de las células del Cártel de Sinaloa, habría derivado en el atentado por disputas territoriales.

Pero el caso ha dado un giro luego que Adrián LeBarón asistiera a la audiencia de vinculación a proceso de Alfredo “L”, ocurrida el 10 de noviembre pasado. Este capo fue arrestado el 4 de noviembre, justamente en el aniversario del crimen. En esa comparecencia, la defensa del apodado como “Coma Lara”, participante directo, habría sostenido la hipótesis de la confusión, pero el juez no aceptó tal argumento.

El 4 de noviembre de 2019, en una zona de la Sierra Madre Occidental en las inmediaciones de la comunidad de La Mora, municipio de Bavispe, en el extremo noreste del estado de Sonora, de límites con Chihuahua; integrantes de La Línea habrían disparado desde una camioneta a los 3 vehículos donde viajaban tres mujeres con 14 menores de edad.

Hubo 9 víctimas mortales: Rhonita Maria Miller de 30 años; Christina Marie Langford Johnson de 29; Dawna Ray Langford de 43 años; así como Howard Jacob de 12 años; Trevor Harvey de 11; Krystal Bellaine de 10 de edad; Rogan de 2 años; y Titus Alvin y Tiana Gricel, ambos con apenas 8 meses. Al menos siete niños resultaron heridos.

El grupo criminal de la Línea opera en Chihuahua y también se disputa la plaza con los brazos armados de cárteles como Gente Nueva, Los Mexicles, Los Aztecas y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Rafael Caro Quintero es el capo de la droga más buscado por la Administración del Control de Drogas de Estados Unidos (DEA); la agencia ofrece una recompensa de 20 millones de dólares por datos que lleven a su arresto. También está entre los primeros 10 objetivos de la Oficina Federal de Investigación (FBI) y tiene una ficha roja en la Policía Internacional (Interpol). Es el único mexicano que figura en los tres portales.

En los últimos tres meses, una guerra en Sonora ha mostrado el resurgimiento del llamado Narco de Narcos, videos, mantas, publicaciones y asesinatos han sido los indicadores. Presuntamente, lideraría una célula llamada Cártel Caborca, que a su vez está en disputa de la plaza contra Los Durangos, facción ligada a los Chapitos, hijos de Guzmán Loera.

Sobre las pesquisas que pesan en su contra, ahora se añade la masacre de Bavispe, el caso que conmocionó a México y Estados Unidos el año pasado. En el país norteamericano está acusado de cuatro cargos relacionados con el crimen organizado, conspiración para cometer delitos violentos, secuestro de un agente federal, así como el crimen de asesinato por este caso.

Es requerido por la jurisdicción central de California, de acuerdo con la DEA, dependencia que mantiene una persecución particular porque Caro Quintero participó en la tortura y ejecución de un miembro de la corporación: Enrique Kiki Camarena. Este oficial estaba infiltrado en la facción del capo y tras ser descubierto, fue asesinado en 1985; por ese crimen, el Narco de Narcos fue detenido el mismo año y tras pasar casi tres décadas encerrado, autoridades de México lo liberaron en 2013. EEUU quiere extraditarlo y está en su búsqueda.