El exmonarca mediano Julio César Chávez Jr., se sentía dentro de cuatro paredes de las cuales jamás pudo encontrar la puerta en su etapa fuerte con las adicciones de las drogas y alcohol, escapatorias erróneas que quiso tomar con el fin de sentirse bien consigo mismo y así olvidarse de la tristeza.

Chávez Jr. se confesó y no se avergonzó al decir que vivió una época donde recurría a estas severas adicciones con tal de buscar su felicidad, pero al final se dio cuenta que eso no fue uno el camino correcto para solucionar sus problemas y aseguró que eso es de lo único que se ha arrepentido en la vida ahora que ya es un hombre renovado viviendo en sobriedad.

“De lo único que me arrepiento en mi vida fue de tener una adicción, de haberme desenfocado; es lo único que me da coraje, todo lo demás no. Uno quiere estar bien, hacer las cosas para disfrutar, pero no se puede ser feliz todo el tiempo”, confesó.

Parece ser que los herederos boxísticos de Julio Cesar padre repitieron la misma historia del “Cesar del Boxeo”, quien también tuvo un pasado muy doloroso y problemático por el exceso de drogas durante una gran parte dentro de su carrera como boxeador, pero actualmente la “Leyenda de México” tiene más de 10 años sobrio.

Cuando la dinastía Chávez comenzó a formarse con Julio Jr. y Omar, el mayor de estos era catalogado como el próximo gran ídolo mexicano, y al tener un estilo muy similar al de su padre arriba del ensogado el Jr. comenzó a tener una popularidad mediática, a lo que el confesó que en esa etapa se hizo de amistades no sinceras y malos acuerdos para pelear.

“En un momento todos me seguían la onda porque estaba en mi mejor momento, todos estaban contentos, pero llegó el tiempo que no me seguían la onda porque la gente se aburría. Para salir fue una lucha conmigo”, declaró.