Cómo se presenta el futuro de los viajes polares

En esta época, el año pasado, el turismo antártico estaba en su punto más álgido. Más de 56.000 personas viajaron al continente durante la temporada 2018-2019, un aumento del 53% con respecto a los datos de 2014-2015, según la Asociación Internacional de Operadores Turísticos Antárticos (IAATO). Con un número de visitantes previsto para alcanzar los 85.000 en los próximos años, los proveedores se esforzaron por mantenerse al día con la demanda y, al mismo tiempo, gestionar el impacto ambiental.

¿Y ahora qué? “Estamos atentos a cómo van a sobrevivir las empresas”, dice Denise Landau, ex directora ejecutiva de la IAATO y miembro de la American Polar Society.

Las compañías turísticas y las líneas de cruceros del Ártico se enfrentan a una crisis similar. “Al menos el 50% de los viajes al Ártico de 2020 han sido cancelados o pospuestos”, dice Lynn Cross, cofundadora de Polar Cruises. Muchos pasajeros de Polar Cruises han adelantado su viaje de 2020 a 2021; otros esperan hasta que se desarrolle una vacuna antes de cambiar la reserva.

Las cifras de ocupación están lejos de ser la única preocupación de las líneas de cruceros: el rango geográfico de la Asociación de Operadores de Cruceros de Expedición Ártica abarca desde el Parque Nacional Ártico Ruso hasta el Ártico de Canadá, incluidas las islas de Svalbard y Jan Mayen en Noruega, Islandia y Groenlandia, dice Malik Milfeldt, director interino de comunicaciones de la AECO.

“Actualmente no está permitido o es muy complicado viajar a estos lugares sin estar sujeto a reglas de cuarentena que hacen que el turismo sea prácticamente imposible”, dice Milfeldt. Si bien Islandia ha anunciado planes para volver a abrir a los viajeros a mediados de junio, el gobierno canadiense cerró el Ártico canadiense para los viajes en crucero por completo para 2020. El estado de otros destinos sigue siendo variable.